
El día más ansiado, el más deseado. Hoy te veré.
El tiempo transcurre veloz detrás de este vidrio que nos separa del mundo y los vaivenes agitados de transeúntes con frentes compungidas. Las hojas caen y forman remolinos desordenados y viajeros. Justo en frente, una pareja de lenguas sensuales comparten un helado. El señor de todos los días mira su reloj y apura el paso.
Al fin te acercas y me rozas. Hace una semana que te espero. Hoy cambiaste de perfume y el olor de tu pelo me transporta a un arbolado de manzanos. Me gusta cómo me cuidas, me mimas, lo importante que soy para ti en este momento y el cuidadoso detalle que curas en mí. Y mientras tus manos me desabotonan despacio la camisa imagino hacerte lo mismo, amarte frente a todos.
Te alejas un poco, ganas perspectiva. Y mientras tu dedo índice izquierdo se apoya suavemente sobre la parte derecha de tu labio inferior, sé que te imaginas violándome en un sofá cualquiera, en una estación de autobuses vacía, en un ascensor detenido por una alarma de incendio interior.
Te acercas de nuevo y tus pupilas traslucen tus deseos más íntimos y animales, tu principio de realidad sucumbe inefablemente ante el del placer más desenfrenado e irracional. Me abrazas, me desnudas con el detalle, para luego recrearme dejándote llevar por tu imaginación que nos traslada juntos y de la mano a un café cualquiera en París, Roma, o Madrid sobornados por una Bohème anacrónica.
Te agachas, me sacas los pantalones y me revistes de tu ideal con esa mezcla tan particular que tienes, ese don de saber combinar el voyerismo con el exhibicionismo que manejas con tanta sutileza que volverías loco al más loco de los cuerdos.
Me gusta ser el único protagonista de estos cinco minutos de tu semana.
Tengo ganas de remplazar mi soledad por tu silencio, de que sepas que mi amor es solo para ti. Quiero ser un agente activo de tu existencia y dejar de ser espectador mudo de mi mismo.
Tengo ganas de que haya un tú y un yo húmedos sobre una pared cualquiera de una calle transitada en un descampado remoto, imaginando tu boca soberbia de labios carnosos regurgitando todo el amor que le cabe a mi garganta.
Tengo ganas de que tengas ganas de tenerme a mí y dejar de ser por un instante tus cinco minutos a la semana de lo que quisieras que yo fuera.
Tengo ganas de salirme de este disfraz, despojarme de esta piel cocida a máquina y dejar de ser, aunque sea por cinco minutos de tu semana, un simple maniquí.
El tiempo transcurre veloz detrás de este vidrio que nos separa del mundo y los vaivenes agitados de transeúntes con frentes compungidas. Las hojas caen y forman remolinos desordenados y viajeros. Justo en frente, una pareja de lenguas sensuales comparten un helado. El señor de todos los días mira su reloj y apura el paso.
Al fin te acercas y me rozas. Hace una semana que te espero. Hoy cambiaste de perfume y el olor de tu pelo me transporta a un arbolado de manzanos. Me gusta cómo me cuidas, me mimas, lo importante que soy para ti en este momento y el cuidadoso detalle que curas en mí. Y mientras tus manos me desabotonan despacio la camisa imagino hacerte lo mismo, amarte frente a todos.
Te alejas un poco, ganas perspectiva. Y mientras tu dedo índice izquierdo se apoya suavemente sobre la parte derecha de tu labio inferior, sé que te imaginas violándome en un sofá cualquiera, en una estación de autobuses vacía, en un ascensor detenido por una alarma de incendio interior.
Te acercas de nuevo y tus pupilas traslucen tus deseos más íntimos y animales, tu principio de realidad sucumbe inefablemente ante el del placer más desenfrenado e irracional. Me abrazas, me desnudas con el detalle, para luego recrearme dejándote llevar por tu imaginación que nos traslada juntos y de la mano a un café cualquiera en París, Roma, o Madrid sobornados por una Bohème anacrónica.
Te agachas, me sacas los pantalones y me revistes de tu ideal con esa mezcla tan particular que tienes, ese don de saber combinar el voyerismo con el exhibicionismo que manejas con tanta sutileza que volverías loco al más loco de los cuerdos.
Me gusta ser el único protagonista de estos cinco minutos de tu semana.
Tengo ganas de remplazar mi soledad por tu silencio, de que sepas que mi amor es solo para ti. Quiero ser un agente activo de tu existencia y dejar de ser espectador mudo de mi mismo.
Tengo ganas de que haya un tú y un yo húmedos sobre una pared cualquiera de una calle transitada en un descampado remoto, imaginando tu boca soberbia de labios carnosos regurgitando todo el amor que le cabe a mi garganta.
Tengo ganas de que tengas ganas de tenerme a mí y dejar de ser por un instante tus cinco minutos a la semana de lo que quisieras que yo fuera.
Tengo ganas de salirme de este disfraz, despojarme de esta piel cocida a máquina y dejar de ser, aunque sea por cinco minutos de tu semana, un simple maniquí.




20 Voces han hablado:
merrrrrrrrrrrrrrde
yo creia que...
Tengo ganas de que haya un tú y un yo húmedos sobre una pared cualquiera de una calle transitada...
casi que lo veia, chas...un maniquí, igual algo de todo puede ser, sé que puede ser, confío en que puede ser. Lo se. Lo sé.
muá.
Ohhhhh
Yo estaba pensando en qué bonita manera de desear tiene este hombre... pero claro, era demasiado bello... ¡Un maniquí! Un Pinocho actualizado.
Muy bueno el texto. Y el final, muy, muy bueno
Un beso
jajaja, una faceta distinta del vocero! Como me gustó! Claro que al final, porque en un momento confieso que estuve a punto de revolear el monitor imaginando un nuevo affair oriental...jum!
valgame Dios, me hacés transpirar! jajja
adoroteeeeeeee
Mientras leía pensaba que hombre para mas enamorado y que afortunada la mujer que comparte con usted todas esas cosas, llegue al final y era sólo un maniquí… hermoso simplemente hermoso como todo lo que escribe.
Saludos desde la Luna.
Luna
Tiene usted una forma muy bonita de construir los textos.Los últimos demuestran una perfecta concentración en el detalle para liberar las imágenes que imagino, es el objetivo para que en libertad el relato genere.
saludos
geniallll !!!!
decidí que te sigo!
besos*
Ya leí. Tu bella historias termina en un quiebro desde donde se pasa del todo a la nada, ¿o acaso no es la nada y amamos más lo indefinible? De veras no lo sé.
Un relato espectacular, querido vocero subes mi temperatura…y la de cualquiera.
Un fuerte beso, seguiré por tus tierras.
interesante...original....:)
Y si realmente sintieran...
Como sabemos que no?
Saludos.
Bonito amor el que siente el maniqui, si ella pudiera saberlo seguro se lo llevaria a casa.
Me ha gustado la sorpresa final.
Besazo mi querido amigo.
Qué espectaculaaaaaaaaaaaaaaaaaar!!! Me encantó, simplemente me encantó…. Muy bien Vocero, sólo que ahora cada vez que vea un maniquí voy a tener un poquitín de miedo pensando que pueden estar “sintiendo” ….. se me escarapela la piel.
Besos,
Jamás dejas de sorprenderme Vocero, tus textos me transportan irremediablemente a un mundo de fantasías, de olor a manzana y sabor a miel.
Gracias por éstos tres minutos que me acabas de regalar.
Un gran beso,
Supongo que hay esperas y circunstancias que merecen la pena...
El texto me ha encantado ("Tengo ganas de remplazar mi soledad por tu silencio"), te veo muy en forma y puedo imaginar la escena a la perfección con todo esos detalles que tú cuidas de forma "obsesiva". Siempre he pensado que el secreto de la escritura, más allá de la estilo, reside en la observación; con este post demuestras una vez más el gran observador que eres y el exquisito gusto por los detalles de pleno sentido.
un abrazo, Vocero, y brindo por esos encuentros, cuanto más frecuentes y duraderos mejor.
Me has tenido en vilo hasta el final, esperando descubrir la vuelta de tuerca, jeje, y no me has defraudado. Inesperado final.
Me ha encantado la idea de remplazar la soledad propia por el silencio del otro.
Un abrazo
Veronika:
Claro que puede ser. Todo puede ser.
Besitos
Alis:
Me encantó lo de Pinocho actualizado! Quizás aún existan hombres así. Perdón, quise decir maniquíes así...;)
Blonda:
Trato de incursionar por otras vías...a ver si me salgo del libreto un poco.
Sécate ese sudor mujer. Que me tienta! jaja
Besitos.
Luna:
Afortunado ese maniquí que tenía a su Dulcinea aunque sea por tan solo 5 minutos...Afortunado?
Gracias por pasar.
Besitos.
Anónimo:
Tal cual, el objetivo siempre es el de liberar imágenes. Qué haríamos sin imágenes?
Y el detalle...sí, sí...tengo un tema con los detalles jaja.
Gracias por venir. Saludos.
Rayuela:
De corazón, muchas gracias. Es un honor para mi.
Besos
Te espero en Madrid:
Es verdad, muchas veces amamos lo indefinible, quizás por ser justamente tal.
Quizás ese maniquí no sea la nada, quizás uns simple metáfora...quién sabe...
No transpires que soy hombre de faciles tentaciones...jaja
Besotes y gracias por venir.
LLuvia:
Gracias y espero vuelvas. Saludos
Toro:
Yo creo que sí, que de alguna manera el creador de un maniquí traspasa sus propias emociones al fabricarlo.
Abrazo fuerte y gracias por venir.
Fabia:
Amor estático, enjaulado pero sí, bello.
Besazo así de grande.
Mandarina:
No le temas a los maniquies por tener sentimientos fuertes.
Gracias por venir. Besotote
Marea:
Qué bueno tenerte en casa de nuevo!
LA fantasía es indispensable para huir un poco.
Gracias por venir, beso grande
Rai:
La observación y el detalle. Los psicólogos dirían que soy un neurótico obsesivo jajaja. Lo cual me halaga en cierta manera jeje.
Un slaud a todos los encuentros (y reencuentros)
Abrazo grande.
Lucía:
Entre la soledad propia y el silencio de otro, con cuál nos quedaríamos? Aún sigo dudando sobre eso...
Gracias por venir, ya sabes que eres de casa.
Beso grande.
Me ha recordado a una peli éste relato.
Creo que se llamaba Mi querida señorita, o algo así.
Pero no puedo comparar porque me ha parecido precioso.
Creo que me he enamorado del maniquí..;(.
Te felicito, de corazón.Soberbio.
Besos
Desconozco esa peli pero hay una canción (creo que de Serrat) que habla de que él se enamora de una maniquí y termina en la cárcel.
Blanca te lo ruego, NO COMETAS LOCURAS!! jeje.
"Gracias por venir" ;)
Jajajajajajaja.
Cometeré una, yo buscando a un hombre objeto, o florero y que se deje, claro.
¡Qué bonito es el amor!
Gracias por tener la puerta abierta, o la ventana.
Besos
PD. Serrat siempre tiene razón.:-)
Me gusta esa mezcla de razón y enamoramiento que creo ver mezclada en las palabras como una posibilidad de sentido, mucho. Y la sutileza erótica, al final me reí.
Gracias por tus palabras, también a mí me parece un relato de otro tiempo.
Saludos
excelente, lograste emocionarme. gracias.
Publicar un comentario en la entrada